sábado, 11 de julio de 2015

De las alturas y vuelta a la costa

Martes 30 de junio 
Quito

"El mundo es poético si sabes donde mirar."

Ahora notamos que nos hemos adaptado al Sade porque tenemos frío en Quito.

Ayer fue una grata sorpresa después de hablar tanto de Ecuador llegar y encontrarnos con Alfonso. Estuvimos, por supuesto y como siempre, hablando de lo humano y lo divino. También vimos tras unos mesecillos a Saskia, Freddy, Victor, Gladys y Rosita. Conocemos a Tarsicio que nos llevará a Santo Domingo. Nos habla de sus nuevas ideas con las familias, campamentos de madres y padres, y nos parece muy ilusionado.

Estos días estamos reflexionando, estos últimos fines de semana que hemos pasado en el Sade, sobre el intercambio cultural. Algunas personas occidentales tienen una idea muy ingenua y pura (en el sentido nazi) de la/las cultura/s y creemos que es un error que cometemos mucho. Si consideramos que respetar una cultura está por encima de respetar nuestras ideas y deseos, sobre todo las necesidades humanas auténticas como son expresarnos libremente o tener un hueco en este mundo humano estamos sacralizando la (s) cultura (s). Lo que nos parece que es sagrado son las personas.

Si llegas a una nueva cultura y contexto (s) (porque son varios, nunca uno solo, nadie vive su cultura de una misma manera) como es nuestro caso y pretendemos que no se puede entrar en diálogo porque "no se puede hacer entender", "no me puedo hacer entender", en el fondo es porque creemos que esas personas son inferiores y no son capaces de dialogar. Ahí descubrimos el racismo y los prejuicios en nosotros mismos y nos evitamos lanzarlo al de al lado. 

Caminamos lejos de la equidad cuando sacralizamos culturas porque lo que hacemos es realizar en nuestra cabeza compartimentos estanco: aquí van unos, aquí otros, aquí blancos y aquí negros. Así volvemos al colonialismo: ellos no son responsables ni capaces de ver su propia cultura.

Creemos por el contrario en el diálogo, siempre intentando comprender a la otra persona y, por supuesto, aprendiendo sus códigos culturales (gestos, maneras, discurso) mutuamente para evitar faltas de respeto y malentendidos y llegar a comprender al menos una pequeña parte. Sin embargo, una cosa es evitar el diálogo desde la prepotencia y otra es evitar el diálogo, porque desde allí sólo se llega a la exclusión. Con el diálogo no transformamos culturas, transformamos personas que, después, si quieren, pondrán su granito de arena dentro de sus culturas. No es una postura prepotente ni utópica, pero lo contraria sí lo es aunque muchas veces no lo veamos.

Las culturas diferentes a la nuestra tienen otros valores y también cuestiones que desde otro punto de vista pueden ser cuestionadas. Nuestra cultura tiene tambien ambas cosas. Lo que no voy a hacer nunca es defender a los nazis porque son occidentales, ni tampoco afirmar que no eran alemanes inventando ancestros diferentes para mi familia.

La responsabilidad del pasado y la posibilidad de cambio al mismo tiempo deberían ser dos constantes del diálogo intercultural.




Hemos pensado demasiado en el viaje en ranchera, siempre nos sucede lo mismo. Un viaje largo hasta Quito, acá arriba, desde la costa allá abajo. Tantas y tantas reflexiones en el encuentro, buenos momentos con los demás, un verdadero encuentro tanto con nosotros mismos como con el otro, con la otra.

Clara y Jaime
Sábado 11 de julio
Valle del Sade, Los Laureles.

Volvimos el sábado 4 y el 5 de julio fue muy bien la jornada de familias, nos reimos, hablamos, pensamos juntas, comimos y sobre todo nos conocimos un poquito más. Ana compartió los tres días con nosotros en nuestra casita, que echábamos de menos tras una semana, conoció a las familias y el colegio, y marchó a Quito de mañanita el martes. Tuvimos muchas conversaciones sobre como nos vamos sintiendo, fue como un acompañamiento aquí para nosotros. Hermoso.

Al poco tiempo, este jueves, han llegado Inma y Alberto, dos chicos voluntarios de Burgos que se quedarán este mes con nosotros.

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Escribiendo en el porche mientras Jaime pasea un rato y practica con la moto. Alberto está gritando que se vaya todo el mundo que aparece el peligro de la carretera.

(10 minutos después) Comienza el viento huracanado que nos anuncia lluvia y se cierra de golpe la puerta de casa. Jaime tiene que escalar para poder entrar por las vigas, y todo esto agotados después de una minga para hacer una era para el huerto de la residencia.

Aunque me duelen mucho los pies, y estoy cansada de intentar entender algunas cosas, ha sido un día bonito e interesante.

Me he encontrado una piedra con una concha que le regalé a una niña en la mochila y me he emocionado. Vamos dejando huellas hermosas y sobre todo cambiando aún más nosotros, cada día.

Me duermo con el run run de la hamaca.

Es irresistible.

Goood night!

Clara

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