viernes, 14 de agosto de 2015

Julio: a vueltas con la ranchera y con la vida

Cada vez nos dilatamos más y más entre entrada y entrada, y cada vez la vida es más intensa y paradógicamente rutinaria. Estamos ya en el mes de agosto y todo el mes pasado con experiencia sur ha sido un continuo movimiento del piso. Todo se ha revolucionado, las actividades, las inseguridades, las satisfacciones y las frustraciones. Las conclusiones sacadas han sido parecidas: más descanso, menos autoexigencia y de nuevo, más descanso.


18 de julio

Fatídico día que debemos recordar y rechazar en España por aquel golpe de estado fascista que inició una guerra. Dicho esto, nuestro 18 de julio en Ecuador ha sido muy agradable. Era sábado y pudimos dormir hasta las 8:00 (¡Bien!)  y hacer un desayuno reposaaaaado. A las 9:30 nos viene a buscar Dionicio para enseñarnos la finca de Fe y Alegría. Entre subidas, bajadas y machetazos aprendimos que es un pambil (arbolejo del que está hecho la marimba y también algunos suelos) o un bijao (planta con hojas enormes que puedes usar de paraguas en los días de tormenta) y que hace años Fe y Alegría tenía sus propias vacas y los chicos de la residencia su propia leche natural todos los días. Nos enseñó el cacao, la palma, y el bosque donde Alberto, con sus botas prestadas con ranuras pasó un mal rato encharcándose los pies y Clara se ha caido en el barro, pero bueno, quién más y quién menos tenía barro hasta las rodillas.






Más tarde, hemos ido a comer a casa de Dionicio. Alberto e Inma trajeron jamón, y María, la mujer de Dionicio además de una estupenda comida nos invitó a su flan casero, ¡qué flan! ¡qué recuerdos! ¡quién pudiera tener una bañera llena de ese flan…! Vamos, que estaba muy bueno. Después hemos ido a la Comuna (la gran ciudad por aquí), allí compramos algunas cosas y nos quitamos un poco el cansancio. Decidimos volver caminando, teniamos como una hora de camino y nos cayó encima un aguacero, usamos nuestros conocimientos para conseguir bijao-paraguas, pero caía tan fuerte que rompia la hoja. Cansados, empapados y riendo, volvíamos asumiendo el chaparrón cuando apareció de la nada una ranchera y pudimos montar.

Lunes 20

Ha sido un día de esos en que todo con los chicos le ha salido bastante del revés a Jaime. Está frustrado, sin ganas, sin ver avances. La realidad es que los chicos si han conseguido cosas, incluso nosotros mismos, pero los baremos para medir esos avances tienen que estar en una escala realmente micro. Cuando miramos atrás, dos o tres meses, podemos ver los cambios, pero el día a día es y será duro.

Por esto vinimos a trabajar.

Viernes 24

Tonsupa, bahía de Atacames, el océano Pacífico desde Esmeraldas. Negros que te llaman mi rey y mi reina para venderte algo, sol abrasador, hippies argentinos y colombianos, artesanía, ceviches playeros….

Llegamos al hotel en moto-taxi. Nuestro primer moto-taxi con las fotos, las risas y los nervios de rigor. El hotel se llama Via Via Tonsupa. Es un sitio genial, bastante “alternaguay”, un patio a la entrada con mesitas y una barra y los juguetes de la niña de la familia que lleva el hotel por ahí. Dos perros majisimos, y la familia del hotel: Jonas (un señor belga con bastante mundo), Carla (ingeniera hondureña y anfitriona estupenda) y Nichte (la niña rubia más molona a este lado del Pacífico). Cada habitación era temática. La nuestra resultó estar dedicada a Alemania, con nombres de artistas pintados en la pared y una columna pintada como la torre de Rapuntzel aprovechando la forma. El primer día bajamos a la playa para aprovechar la tarde, nos hostigaron con ofertas para ver las ballenas, montarnos en la banana no se qué o en la bestia, pero en general disfrutamos de una playa limpita y casi vacía. Probamos el ceviche de camaron, y el de concha en la misma playa, nos bañamos, caminamos y se nos fueron las horas.

Por la noche cenamos en el hotel y disfrutamos de la sidra casera de mandarina de Jonas. Después nos fuimos a “rumbiar” por los bares de la playa. Bailamos, bebimos, y nos volvimos.






Sabado 25


Desayunamos rico en el hotel y nos fuimos a ver ballenas en Tonsupa. Al principio fue raro, nuestro conductor debía de estar en séptimo de básica y no haber besado aun a una chica, así que no nos daba mucha seguridad, y las ballenas “estaban resabidísmas” y no salían. Después de una hora persiguiendo huequecitos en las olas vimos nuestra primera aleta y poco a poco vimos como se sucedía otra y otra, hasta que las ballenas se vinieron arriba y empezaron a exibirse: un lomo, un chorro de agua, una cabeza y finalmente una pareja que se viraba sobre sí misma. Alberto e Inma compraron unos tamborcitos hechos de caucho cuando volvimos y a medio día nos lanzamos en la búsqueda de Súa, una playa bonita y casi desértica. Nos confundimos con los autobuses y desistimos en la búsqueda, nos quedamos por Atacames.


 Comimos en una cabinita de madera y zinc, nos bañamos y nos dimos un larguísimo paseo en el que confiado, Jaime cruzo lo que parecía un bracito de mar y era profundo como dos Jaimes, mojandose él, la cámara y la ropa. Por suerte nada salió muy mal parado.

A la noche disfrutamos de un concierto afro en directo. Marimba, percusión, voces, bailarinas a cargo de un grupo de Muisne, capitaneado por un músico del ministerio de cultura que explicaba todo estupendamente. Escuchamos, nos sacaron a bailar con unos belgas (nos sentimos menos guiris) y al final nos dejaron tocar los instrumentos. Clara tocó las maracas, Alberto un tambor grande y Jaime la marimba.

Fue una noche estupenda.

Domingo 26

La vuelta ha sido más dura de lo que esperabamos. Madrugón. Jaime se encuentra mal de la tripa y tiene que hacer las siete horas y media (tres y media de ellas en ranchera) de viaje con la incertidumbre de si se cagaría o no encima. Alberto quiso empatizar, y al poco de subir a la ranchera le entraron ganas de ir al baño. A todo se le suma cansancio, lluvia y vuelta al trabajo.

En la residencia se han proyectado diferentes cortos para comentarlos con los chicos y chicas. Alberto ha dirigido la actividad y ha salido bastante bien. Seguiremos con esta actividad porque sirve para reflexionar mucho.

Jueves 30 de julio

Debido a que mañana es festivo en el colegio decidimos contar hoy el cuento entre los cuatro. Contamos el cuento de Felpa y la Gran Familia acordándonos mucho de la gente que lo cuenta en España. Cantamos también una nana preciosa y una canción resumen del cuento, cosa que por cierto queda genial y nos apuntamos para After Perdices. Los niños y niñas se quedan mirando asombrados, pero lo pasan muy bien. Incluso volvemos a cantar la familia sapo que les encanta haciendo Alberto sus múltiples caras. De todo hacen estos titiriteros.


Esta semana Clara prueba en clase de literatura y le encanta, también Jaime ayuda a pintar varios murales. Vamos descubriendo nuestras propias facetas.

La tarde es tranquila, los residentes salen antes para casa porque mañana es fiesta. Disfrutamos de hablar con nuestros compañeros y con los vecinos, las noches son hermosas en este jardín tropical.

Viernes 31 de julio


Hoy es el cumple del padre de Clara y ella se acuerda, se queda en casa para hacer un skype frustrado, pero acaba limpiando bastante ropita. Los demás van a Santa Rosa a visitar la casa de Mireya, un poco duro el camino.

A la vuelta comemos todos la gallina criolla a la que nos invitó su abuelita. Descansamos y vamos a la comuna de nuevo, quedan algunas compras de Inma y Alberto de última hora. Por la noche de nuevo tertulia y música caseras.

Sábado 1 de agosto


¡Vamos a ir a ver a los chachis!

Los chachis, antiguos cayapas porque este es un nombre despectivo, han sido siempre los habitantes de estos ríos hasta que arribó a la bahía un barco hundido y comenzó la interesante historia de los negros de Esmeraldas que no llegaron nunca a ser vendidos como esclavos y que vivieron al lado del río hasta hoy.

Precisamente nuestra visita está formada por gente de ambos pueblos. El "comité de bienvenida" es bastante curioso después de una fiesta en la que no ha faltado el trago. Nos enseñan la zona más sagrada en la que se encuentra el cepo de los castigos y el "altar" de las ceremonias de boda. Nos cuentan algunas de las partes de la Ley chachi mezclado con una fuerte queja política de su situación. Hoy en día hay mucho parecido con los campesinos de la zona precisamente en todo menos en esta Ley que es por tanto lo que les define. Conocemos al sacerdote del pueblo, que cómo no ya conocia Dionisio y  visitamos el colegio conversando muchas cosas y siendo invitados en Navidad a la gran fiesta. Marchamos contentos en nuestra canoa con nuestros nuevos amigos riendo por la severidad de los castigos chachis.

Hoy conviven en paz pero serán siempre diferentes.


Martes 4 de agosto

Marchamos muy de mañanita a Quinindé con Inma y Alberto que se encuentran melancólicos, aunque el volteo de la ranchera no deja pensar mucho por estos caminos ahuecados que hacen difícil dormir las horas de sueño que nos faltan. Han sido dos días de despedidas y estamos agotados, extraños de no vernos al día siguiente y sentimentales por la despedida que debe llegar.

En Quinindé tomamos algo juntos mientras confundo a su amigo mezclando calles de Quito y Santo Domingo. Hoy llegarán a Quito en un autobús y el jueves arrivarán a Madrid. Les dejamos en el autobús y nos disponemos a hacer algunas compras que nos faltan, casi perdemos la ranchera de una pero finalmente nos enteramos de que entre semana es a la 1 y media y llegamos a tiempo :)

Los niños se sorprenden de que volvamos vacíos, lo sabían pero quizá les quedaba una última esperanza de que decidiesen quedarse en Ecuador Inma y Alberto.

Viernes 7 de agosto

Estos dos días han sido especiales, el miércoles fue feriado y nos quedamos todo el día con los chicos y chicas de la residencia. Fuimos a la poza e hicimos un teatro de sombras del Principito por la noche. Ayer jueves tuvimos la primera asamblea dirigida por ellos mismos y no ha ido del todo mal.

Salimos hacia Las Peñas, cansados pero con ilusión de ver nuestro posible nuevo proyecto en un año. Seguro que es un lugar interesante y con linda playa. El viaje se nos hace muy largo, hay que cambiar bastante de autobús y al no saber exactamente donde vamos siempre nos agobiamos. Llegamos a un cartel en medio del camino "playa de Las Peñas" y  un señor sube a vendernos rica sandía, quedamos sólo cuatro personas en el autobús, pero seguimos hacia nuestro destino.

Al fin conocemos a Fabio, el director de la zona con el que nos hemos estado escribiendo, y también a Santiago, Ximena y David que son los que se encargan del hostal donde dormiremos. Damos un paseo y nos encanta todo.

Pablo llega de madrugada, nos despertamos a mitad de la noche pensando que pueda haberse perdido pero finalmente llega  a las 5 como nos había avisado. Charlamos y vamos prontito a desayunar con Ximena y David para conocer a los chicos y chicas del colegio en la brigada, que son unas clases obligatorias que da la Policía de aquí a los bachilleres los fines de semana.

Al final la brigada se convierte en "hablemos de España y de su cultura". Los chicos y chicas muy interesados, divertidos y habladores. Hay ya ganas de conocerlos mejor. Hacemos el juego del pistolero en la cancha casi con tres colegios, está claro que siempre nos tocará improvisar al ser los nuevos.

Nos vamos a dar una vuelta por Borbón, la ciudad donde se realiza la brigada, con Carlos, un chico que tiene mucho que ver con la historia de esta ONG. Nos hacemos amigos pronto y nos reimos bastante. Los barcos a la orilla del río y las niñas que juegan definen bastante el paisaje.





Esta tarde descansaremos e iremos a disfrutar de la playa. Mañana quizá conozcamos las famosas "peñas del amor". Algún baile de salsa choque caerá esta noche y el lunes tendremos que decir adiós a Esmeraldas para regresar al Sade, mitad Esmeraldas y mitad Manabí.

Esta semana será la famosa fiesta en nuestro colegio, que cumple 28 años justo a la vez que Pauli cumple 26  y tenemos ganas de estar. Volvemos con ánimos renovados para hacer muchas cosas.

Hemos escrito un nuevo cuento y la ilusión está de nuestro lado: soñemos juntas.


Clara y Jaime