martes, 22 de septiembre de 2015

Después de la tormenta...viene quererse

Hay cosas en este mundo que se deben conservar,
y otras que tenemos que cambiar.
Es tarea de toda una vida saber distinguir unas de otras
y por eso a veces nos equivocamos.

Las ideologías de frase fácil, las religiones como dogma, las formas, los protocolos, los profesores... sólo pueden (y no mucho) ser un apoyo en los días difíciles (somos humanos!), pero nunca un atajo en nuestro deber de descubrirlo por nosotras mismas.

                                              Jaime y Clara abriendo semillas de cacao

Viernes 14 de agosto

Una semana larga, necesito sentarme a escribir como dice mi amiga Flor. Asi los acontecimientos no te van arrastranso y puedes manejar los tiempos y lo que deseas hacer de verdad. Hacer que este proyecto vital no se convierta en activismo vacío.

Acabo de volver de hacer una entrevista a un profesor que estuvo mucho tiempo siendo director del colegio. Lo cierto es que la gente aquí entrega su vida a la educación como ellos y ellas dicen y eso te hace pensar qué entienden como tal. Me ha hablado de muchas dificultades que yo sigo observando en el día a día de la residencia y de la escuela. Estas entrevistas espero que sirvan un día a mucha más gente, pero de momento me sirven a mí para ubicarme más profundamente en el contexto y entender el esfuerzo que se ha realizado, sin ser nada perfecto.

Esta semana ha sido larga. Con mucho dolor de cabeza jugué un partido con las chicas. Dice mi padre que las cosas tienen mucho valor cuando te cuestan un poco. Por eso imagino que al acabar me sentí bien aunque no jugara bien. Cumplí con lo prometido y encima el equipo ganó en penaltis.

También hoy hemos contado un cuento con dos profesoras: Elizabeth y Verónica, sobre la historia del Padre Vélaz. Ha quedado lindo y hemos jugado con los chicos a lo que ha hecho falta. Ayer pintamos caras y el martes intentamos un primer match de improvisación.

En la residencia el trabajo es agotador, pero comprendes entonces la falta de cuidado que existe. Esto no quiere decir que no se pueda mejorar, hay que soñar.

Clara





23/8/2015 Domingo

Entra el sol de lleno por las ventanas. Son las cuatro y media de la tarde y algunos niños y niñas van llegando en la ranchera al jardín, creen que no estamos y cogen guayabas. Estamos dentro y nos queremos terminar tranquilos el café y la manzanilla rica rica. Antes vino Dionicio amable a ofrecer al médico, pero ya está Clara bien.

Fue muy interesante conversar con tantas visitas este fin de semana.

24/8/2015 Lunes
 
Va a haber que contarles a Inma y Alberto que Juley está mucho mejor en general. Otros mejoran aunque tengan momentos complicados. Juley irá leyendo poco a poco ahora. Cada uno un mundo, aunque juntos le sale la poca paciencia que han tenido con ellos.

Ayer vimos a un colibrí, qué pena de foto, tiene que haber esperanza cuando ves un colibrí y se posa largo tiempo en tu ventana.

Hoy ha sido el cumpleaños de Estefano, y ha habido una gran fiesta en la que Jasmin nos enseñó algo de bachata.

Miércoles 2/9/2015

"Haz lo que realmente te apetezca"

De esa forma estamos intentando llevar los malos modos que tenemos que tragar por quienes deberían coordinar y cuidarnos. Hacer lo que creemos y disfrutarlo.
Sábado 6 de septiembre caminando con dos dragones en la mochila

Ayer viernes, después de un día más tranquilo en el que estuvimos apoyando en el colegio y viendo la reflexión que les contó un antiguo coordinador de la residencia a los mayores del colegio, nos fuimos a casa de Carlos. Allá nos recibió su papá con una gran volqueta que usa para sacar la palma.
El fruto de la palma africana pesa muchísimo y por eso necesitan vehículos o burros para poder transportarla. Él es empleado en una hacienda palmicultora que se llama Barquito. 

Es un lugar agradable en cuyo "patio" nos reciben todos los vecinos. Rosa, su mamá que ya conocemos, sale a recibirnos con su hermanita, aún tímida pero que poco a poco sacará su verdadero ser, dejándonos encantados y divertidos. Tomamos algo de beber y en seguida nos llevan al río, al hermoso río Esmeraldas.

Hay algo de corriente y nos reímos mientras nos sacan fotos. Después la hermanita le enseña a Clara la playa, su playa, y le cuenta de su escuelita con una sola maestra donde aprenden canciones. Esa escuela fue construída por la familia-clan más grande de la hacienda. Ella le cuenta cómo empezó a caminar al borde del río entre piedras, sin nunca rendirse.

Muy relajados aunque con algunas picaduras volvemos a la casa para conversar de todo y comer un rico arroz con pollo.

A la mañana siguiente nos cuesta levantarnos, es el cumpleaños de Carlos y le felicitamos. Los cumpleañeros parecemos nosotros cuando al despedirnos nos dan en un saco dos gallinas vivas con las que pensaban hacernos la comida, un queso, y una botella de cola.

Esta visita ha sido un regalo, con dos ex dinosaurios que han sobrevivido a la ranchera en el suelo, con nosotros y una buena amiga que las matará ya sabemos que los mejores anfitriones están en Ecuador.





17/9/2015

Son las ocho y veinte de la mañana. Momento lindo en el que va saliendo un sol penetrante, quizás gracias al "saludo al sol" que hice con algunas chicas en la residencia para desperezarnos. Después de una semana convulsa de estrés, llanto y cambios hoy al fin me he levantado animada, confiada en la vida y en mí misma, confiando en que Jaime y yo seguiremos adelante como buenas perdices.
Me gusta sentarme aquí, hoy he estado cosiendo un pantalón. No es que el volpa se disfrute con pequeñas cosas, es que ellas hablan de que estás viviendo el momento y no pensando en otra cosa. En verdad el arte es katárquico y el teatro ayer me ayudó a  sacar toda la mala energía. Creo que se podrán hacer cosas interesantes de aquí en adelante.

El amor es así,
se expande en momentos 
inesperados, 
amenaza con apagarse,
 pero renace con más fuerza que nunca de las cenizas.

Clara


Domingo 20/9/2015

Estamos en Santo Domingo haciendo parada técnica antes del viaje a Quito. Finalmente iremos al congreso, Dionicio se quedará ayudando a Vivi en la residencia. 

Se ha ido la luz, Jaime anda desesperado porque quería hablar con su familia. Su hermano se ha cambiado a vivir a Valdemorillo, donde Clara iba siempre a tomar chocolate.

Hoy celebraremos el cumpleaños de Mercedes.

Tenemos ganas de descansar, ver otra gente y pasear en Quito. Aprendiendo mucho en el congreso y compartiendo lo que otros están viviendo.

Aunque ahora llevemos la residencia, agradecemos que hayan comprendido. Mucha gente se ha acercado a comprendernos, a hablar, y a sentir con nosotros.

Están poniendo esperanzas que a la vez nos emocionan y por eso hay que pensar más allá, pensar a los grande y no en las pequeñas fallas de cada día, como los comentarios gratuitos y los chismes. Con humildad verdadera y sin dejarse pisotear se pueden llevar a cabo los proyectos. No queremos aplauso ni fama, queremos ser quienes estamos llamados a ser.

Después de la tormenta, toca quererse y dejarse querer.