Dicen las personas que saben de pensamiento creativo que
muchas cosas adquieren sentido al repensarlas, al volver atrás y que por eso
desde un punto totalmente ilógico podemos llegar a la lógica, por ejemplo con
una palabra al azar.
Desde la palabra gorila podemos reconstruir nuestra
experiencia en el Sade estos dos últimos meses,
un gorila es un animal que come poco pero que se mantiene fuerte, un
gorila es un animal que camina a dos patas y también a cuatro patas, un gorila
es un animal tranquilo hasta que lo molestan...un gorila ¿qué más podemos decir
del gorila? Es un animal que sabe sonreír, que es social y que vive en el
momento presente, que es el único que realmente existe. Parece ser que los
simios disfrutan del juego como disfrutamos nosotros. Un gorila es un animal
con el que están acabando al acabar con su hábitat, él necesita su espacio para
poder sobrevivir. El gorila nos deja una gran reflexión sobre la destrucción de
la Naturaleza, es un sabio. Así es nuestra experiencia hoy: la Vida te da mucha
sabiduría si sabes cogerla.
Algunos protagonistas de este teatro han sido el Juego, el
Arte, y la Naturaleza.
El Juego hemos intentado que fuese más en grupo en el
espacio que existe después del almuerzo para que la Residencia no se convierta
en “hacer tareas”. Al comienzo durante el mes de noviembre las chicas y chicos
entraban y descubrieron juegos nuevos. Después llegando las lluvias hubo muchos
días de jugar pelota, días muy hermosos al verlos a todos y todas bajo la
lluvia riendo de verdad.
El Arte ha sido nuestro hábitat estos meses, nos ha hecho
más felices y nos ha permitido descubrir y conocer más a estas chicas y chicos.
A través de la pintura poder sacar su paciencia y habilidades, a través del
teatro poder reírse de sus realidades que no son siempre tan fáciles. Así
seguiremos hasta enero donde queremos hacer un mural con un nuevo logo para la
residencia que han diseñado ellos mismos. La Navidad ha sido una oportunidad
también decorando el árbol y el pesebre que han quedado de lo más original y ha
permitido descubrir a Jaime su habilidad con la cerámica.
Del mismo modo la fiesta ha sacado todas nuestras caras
alegres para juntarnos y ser felices juntos por muchos instantes. El baile ha
formado parte de esas herramientas para descansar de tener clase incluso los
sábados y también el cine, que cada vez disfrutamos más. Al mismo tiempo, hemos
intentado mejorar la convivencia y hablar de derechos y deberes. Con ese
trabajo seguimos y esperamos poder dejar a la Residencia parte de ello cuando
marchemos.
Este tiempo también ha estado lleno de visitas como la de
nuestro amigo Pablo antes de irse, que disfrutamos muchísimo y que además nos
dejó una vista bellísima de los manglares de Muisne que nunca olvidaremos. Hay
que cuidarlos porque son espectaculares. La visita con los niños y niñas que
hicimos a la finca de nuestro amigo Joaquin para conocer otra forma de cultivar
y de conservar la Naturaleza fue también muy especial. Son momentos y
aprendizajes que hoy son profundos.
La Navidad fue una época lindísima por ver sus caras al
recibir los regalos, pero dura de trabajo al tener que empaquetar, inventariar,
programar, ensayar, comprar, pensar… todo lo que se necesitaba para la fiesta
del martes 22. Finalmente el chancho nos alimentó para varias semanas, las
familias que pudieron llegaron, la obra de teatro se realizó y una de las obras
se repitió al dia siguiente en el colegio (¡¡¡!!) delante de todos sus
compañeros, y cenamos juntos. Hermosa cena que nos hizo darnos cuenta de lo
grande que es la familia de la Residencia.
Y el miércoles 23 vivimos lo que es una fiesta navideña con
calor en el colegio, que para nosotros era como estar en un final de curso ya
que todo el mundo va en camisa corta. Se repartieron caramelos, se hicieron
juegos organizados por los profesores, se representaron posadas que es
tradición en Ecuador, se cantó y se bailó. Después todos fuimos a casa agotados
pero contentos con lo realizado y con un arroz riquísimo en la panza.
El jueves 24 vivimos una cena hispano-cubana lindísima,
tranquila, en medio del campo más bonito que hasta ahora hemos conocido porque
la verdad es que la Naturaleza acá te absorve y no te deja escapar de ella
cuando tienes tiempo de observarla.
El día de Navidad estuvimos viajando a Portoviejo donde nos
esperaba nuestro amigo Alfonso. Con él estamos pasando estos días, yendo a
comer, al proyecto a conocer a los niños y niñas de Las Cumbres, a pasear, a la
playa y seguramente a vivir un Año Viejo inolvidable en un barrio mucho tiempo
olvidado.
Acá en Ecuador por Año Viejo se queman muñecos hechos con
pasta de papel, algunos los compran y otras veces (lo más tradicional) se
compra la careta y se hace el cuerpo. Algunas asociaciones hacen todo un
“grupo” y lo exponen para el concurso que hay en las ciudades el día 30. Los
muñecos se queman el día 31 a las doce de la noche.
La tradición viene de un año de fiebre amarilla en el que se
quemaron las ropas de las personas enfermas, para llamar a la esperanza se quema
todo lo malo del año pasado.
Veremos como lo vivimos, en la costa y con los Años Viejos
por ahí marchando.
Este año lo agradecemos a tanta gente que nos ha apoyado
desde España y desde Ecuador para que sigamos creciendo y viajando por esta
Vida tan hermosa y loca.
Jaime y Clara








