La curiosidad y el asombro deben nacer de dentro hacia afuera, al igual que el auténtico juego. Teniendo en cuenta que esto nacerá así en su momento de estos niños y niñas del Sade y que esperamos que hayamos contribuido en algo a crear; creemos que sí podemos quedarnos con algunas anécdotas del año pasado para que iluminen este curso y le den más esperanza. Historias de vida que pueden ejemplificar nuestro papel allá. Utilizaremos sus nombres en clave.
1. J.
El papá de J aunque era joven en un principio también era desconfiado. Nos fue tomando confianza. El niño es uno de los más inteligentes y también de los más pequeños. Fuimos observando signos de descuido y cierto abandono, ayudándolo a entender sus emociones y conversando largas horas con su padre para que lo tomase en cuenta y hablase con él en lugar de castigarlo o golpearlo. Finalmente él llegaba un día en la ranchera con Clara de casualidad. Ella regresaba del curso de investigación de Quito sola y le comentó que estaba muy ilusionado su hijo con el paseo de fin de curso. Él se ofreció entonces a ir a la Residencia y firmar la autorización. Dijo que se había dado cuenta de que su hijo "valía y era muy pilas" y que le gustaba estudiar. Lo iba a dejar estudiando, dijo, e iba también a hacer los esfuerzos necesarios. También conversaron cómo con la computadora podría ayudarlo a mejorar la finca y lo bueno que es su hijo en matemáticas.
J disfrutó muchísimo de su paseo, riendo y saltando continuamente y un exhultante padre vino el 30 de enero a recoger a su hijo que no se quedaba en supletorio. Esta historia nos deja la importancia de cómo con cariño, límites y esfuerzo puede cambiar completamente la historia de un niño y de una familia.
2. JO
Es posible que nunca sepa lo que hemos aprendido de él. Es un muchacho de ojos vivaces y muy inteligente, de los que acaban rápido los deberes y te pide en seguida la computadora. Lo malo es que aprendió a pedirlo todo a cambio de hacer algo bien. No estábamos en contra de premiarlo de vez en cuando, pero no podía funcionar solo asi, pensamos todos. En ocasiones, cuando no conseguía lo que quería, se ponía tremendamente destructivo y violento y sufría bastante. Aprendimos a no darle todo lo que quería, pero a demostrarle que nos importaba y a decir siempre lo que hacía bien. Era difícil pero fuimos dándole confianza hasta que incluso en una de aquellas rabietas se dejó abrazar. Nunca se dejaba tocar de esa manera. El último día de clase que acabó con buenísimas notas nos despedimos de él desde el carrito, estaba enfadado porque nos íbamos.
Esta historia nos deja la esperanza de que las personas a pesar de un ambiente hostil que las hace y educa pueden con sus capacidades hacer muchas cosas por los demás y ser ellos mismos.
3. Ciu
Sin embargo Ciu cambió de pronto de actitud a pesar de tener un ambiente de completa comprensión y cariño, arropado por una familia que le hacía no sentirse solo. Un día en el comedor descubrimos que se debía a su falta de flexibilidad con los cambios. Se enfadó muchísimo porque se le había cambiado de sitio al remodelar las mesas. Estuvimos conversando y se le convenció de que tomara aquello como una oportunidad para aprender. Aceptó el reto y cambió de sitio. Este era el caso de una adolescencia difícil y parece que nos equivocamos al recordarle la suerte que tenía con su familia. Quería sacar su "lado malo" y lo hacía con nosotros, que sabía que nunca en realidad le haríamos daño. Es algo que hay que aprender con adolescentes. Al final del curso admitió haberse equivocado, y elegir muy mal a sus enemigos. En nuestra vida es fundamental este aprendizaje así que nos alegramos de que lo hiciera.
4. J
Los objetivos con ella podrían parecer pequeños: que recoja su ropa, que se asee adecuadamente, que no consiga las cosas con rabietas... Al llegar a la Residencia su falta de hábitos era total. Con mucha firmeza pero con amor (tanto que en ocasiones provocaba celos puesto que los niños saben perfectamente distinguir entre maltrato y atención) fuimos haciendo que se preocupase por sus cosas y que aprendiese a expresarse sin rabietas. Aprendido este trabajo emocional con el apoyo y conversa continua con su madre para continuarlo en casa quizá el año que viene si siente curiosidad leerá y disfrutará. Como ya disfruta escuchando cuentos y canciones. Es una fanática de la fotografía y la música y a través de estos elementos fuimos trabajando las tareas de la escuela y la Residencia, así como los valores.
5. X
Su hermana tenía mucha más autonomía personal sin embargo su nivel de relación con el resto de niñas era bajo y bastante insano con relaciones de abuso-dependencia. Parece un patrón que ella aprendió antes de llegar a la escuela, donde es la última en todo. Algo que observamos en seguida en la primera visita. Así que lo primero fue separarla de la obligatoriedad de cuidar de su hermana menor en la Residencia y así en los últimos meses pudieron jugar juntas y cuidarse si era necesario sin obligación. Ella fue desarrollando confianza con nosotros, lo que le permitió contarnos cómo se sentía y dejar de intentar llamar la atención de otras maneras. Por eso, para nosotros fue un duro golpe no poder llevarla de paseo de fin de curso. Creemos que con apoyo estudiaría más mejorando su autoestima y capacidad a base del gran trabajo que ya hace.
Esta historia enseña que el final no está escrito, ni siquiera para Cenicienta.
6. Li
Su sonrisa cuando escribimos en su cuaderno nuestra nueva dirección en Guayaquil por si pasaba por allí lo revelaba todo. Con gran esfuerzo personal y apoyo sacó el curso, había trabajado fuera y sabía lo duro que esto era. Tenía claro que quería estudiar, aunque lo veía como algo personal. Por eso, cuando el último trimestre ayudó a D bastante nos emocionamos pensando que iba floreciendo en él la solidaridad además de la responsabilidad y curiosidad que ya tiene. Le pronosticamos un buen futuro.
7. D
Es cierto que no fue fácil tratarlo y trabajar con él. Sin embargo, ese chico tímido y distraído que un día entró en la Residencia se iba con muchos amigos, habiendo aprendido que estudiar paleontología requerirá un esfuerzo y sin querer marcharse nunca, aunque tendría que hacerlo. Te deseamos toda la suerte del mundo.
8. L.
El último día Jaime tocó la guitarra con una canción que estábamos componiendo entre todos y todas sobre las experiencias de la Resi. Mientras cantaba escribían en una cartulina con total libertad lo mejor de este año.
Él expresó sus sentimientos con total claridad, nos habló de sus amores, se reía de sí mismo y hasta jugaba con los dibujos, algo totalmente sorprendente dos años atrás. Aunque creemos que va a encontrar pronto su verdadera familia, que él se creará, los objetivos de expresarse, obedecer ciertas normas comunes y ayudar a los más pequeños los cumplió con creces. Si algunas veces tuvimos que enfrentarnos, hoy entendemos por lo que fue y lo haremos mejor en la próxima situación parecida que encontremos.
Está claro que esta historia nos enseña que su proceso acaba de comenzar, que los educadores no lo veremos terminar cogiendo las riendas de su propia vida y superando el pasado.
9. J
Ella pasó por tantos consuelos y desconsuelos en la Residencia que llegamos a ser grandes confidentes. Toda la experiencia fue un aprendizaje para ella y para su familia que entendió que merecía el viaje de final de curso y que una mujer tiene otras cosas impotantes que hacer además de pensar en los hombres: como su mejor amiga, divertirse, o estudiar para ejercitar una mente maravillosa. Ella demostró que ser solidaria, atenta y empática incluso con nosotros, los adultos, merece la pena. Una auténtica líder.
Esta historia enseña que involucrar a la familia merece la pena aunque a veces cueste e incluso pienses que te estás arriesgando demasiado.
10. Mu.
Lo mismo podría decirse de su mejor amiga. A ella todo el mundo la extrañará si finalmente marcha el año que viene, Con una vida difícil marcada por la violencia y la injusticia conseguimos que sacase todo su lado juguetón, se abrió, compartió y aprendió cosas nuevas. También disfrutó con el cine, el mural o el teatro como nunca podría haberse ella misma imaginado.
Esta historia enseña que la habilidad artística no está en las personas más abiertas siempre.
12. Mi
El ejemplo de participación finalmente de toda la Residencia, aunque al principio desconfiase de nosotros. Junto a su mejor amiga ayudaron a J a integrarse y a ir perfecta a la escuela. Ella es un ejemplo de decir lo que piensa a jóvenes y adultos demostrando madurez y sensibilidad; como la que tuvo con su mamá entendiendo que no podía ir al paseo de final de curso.
Esta historia enseña a no juzgar por las apariencias a ninguna persona, a darle tiempo y confianza.
13. K
Sensible en extremo pero fuerte, será una mujer que puede conseguir lo que se proponga. Ella también fue una buena líder con las pequeñas y nos ayudó mucho con J dirigiendo el grupo de estudio. Señal de que las compañías influyen y ayudan a los adolescentes su amistad con M le hizo mucho bien.
14. Diu
Creemos que después de muchos quebraderos de cabeza sobre cómo tratarla para que no se ofendiese, para que creyese más en sí misma, Diu aprendió a pedir las cosas de manera más asertiva (sin amenazas ni dependencias) y a reírse de si misma sin dramas ni exageraciones ("ya no me peleo con jaime" decía). Además se superó en cuestiones que creía que no eran para ella como el fútbol y las matemáticas.
15. E
Aprendió a esperar aunque algo lo desees mucho mucho. Además también vio como ser un buen amigo puede separarte de las personas que están abusando de él. Incluso a veces hace que te lances a la piscina de un parque acuático. Entendió también que desgraciadamente si esperan mucho de ti, te exigirán más, pero eso se llama creer en ti.
16. G
Lista y decidida casi siempre consigue lo que se propone, una gran estudiante y divertida amiga. En la Residencia sin embargo entendió que para que te acepten tienes que respetar y comprender que existen límites en las cosas que podemos inventar o suponer sobre alguien. Algunas veces hacemos daño y debemos saber cuándo son esas veces. Ella regresó a la residencia entonces siendo un apoyo y un ejemplo de interés y participación, queriendo ayudar a las más pequeñas.
Esta historia enseña que a veces las líderes también se sienten solas y no entendidas.
17. Cy S
Con C no pudimos cumpliar algunos objetivos, no entendió las normas como algo a interiorizar ni el respeto a los demás. Pero jamás nos negó después una sonrisa o un saludo y siempre cuidó en su aula a sus ex compañeros de la Residencia, por lo que debemos suponer que simplemente ya no era el lugar donde queria estar.
S tuvo un aprendizaje profundo comprendiendo que merecía exactamente lo mismo y ni más ni menos que los demás. Al mismo tiempo, comenzó a hacer cosas voluntariamente como arreglar la habitación y a disfrutar cada vez más decorando y preparando fiestas. Fue una pena despedirnos antes de tiempo, pero sabemos que se queda con un grato recuerdo.
19. JOS y MY
Ellas fueron una auténticas líderes tanto en su grupo cooperativo de estudio que mereció el premio tantas veces como en el día a día de la residencia. Ellas enseñan que puede haber una cooperación entre adultos y jóvenes que es lo más fructífero, aunque todas cometamos errores.También nos enseñaron a perdonar y a comprender a los demás.
Como grupo fueron entendiendo cuestiones fundamentales como que los regalos son regalos o que las comidad y fiestas son lugares para compartir, el trabajo cooperativo y cómo debe funcionar, viéndolo ya como algo normal y no extraño. Los sigue costando sin embargo ver el bien común. Asimismo comenzaron a disfrutar con juegos estructurados y libres, y con el propio arte y cambiar los espacios para hacerlos más bonitos cuidando la Naturaleza. En comunidad vivieron la experiencia de autogestionar en aprte un viaje y hacer actividades para la comunidad.
Estos han sido algunos de los objetivos y anécdotas no tan pequeñas a la vez, que se unen a ese proceso que no terminará hasta el final de sus vidas o de las nuestras y que es el crecimiento personal.
Sigamos soñando
Clara y Jaime