sábado, 16 de mayo de 2015

Hemos llegado al valle del Sade!!

Nuestros tres primeros días en el Sade

Martes 12 de mayo

¿Martes? Son las tres de la mañana, no podemos considerarte ni día. De cualquier forma nos encaminamos de madrugada con un carro cargado hasta los topes al Valle del Sade, nuestro próximo destino y durante un año nuestro nuevo hogar.

Mochilas, medicinas, almohadas y colchones traquetean durante una hora por el camino de piedritas que lleva de Quinindé (capital del cantón homónimo) hasta el valle del Sade, pasando por el río de la gabarra ( el río Esmeraldas).
Al fin llegamos. Sí, Esmeraldas es la provincia verde. Palmeras, cocos, frutipanes, verde, guineos, y un largo etcétera acompañan cada metro de tierra. Y en medio de todo, la residencia y el colegio Sagrado Corazón del Valle del Sade de Fe y Alegría.

En la residencia redesayunamos después de un tímido “buenos días” a los chicos y chicas y conocemos a las personas que trabajan allí: Anita, Anais, Patricio, y Bibiana. Además está Ricardo (un manitas que nos va ayudar mucho con la casa) y su familia, su mujer Narcisa y tres chicos, son nuestros nuevos vecinos y también está Pedro que lleva la carpintería. Luego conocemos a algunos profesores y profesoras del colegio, todos viven cerca. Con ellas hacemos una reunión sobre evaluación. También nos dan la bienvenida. Después del almuerzo se marchan nuestras anfitrionas a Santo Domingo: Elvira, Genith, y Cristina.

Jugamos a algunos juegos de presentación, pero son muchos, al final de la semana los aprenderemos. Quieren marchar a la poza, al río. Es impresionante, muy bonito, vaya sitio. Está lloviendo pero aún así todos nos bañamos y disfrutamos de la tarde. Tiene algunos peligros, pero hemos llegado a un acuerdo y todos los chicos lo cumplen, menos al final que ya volvemos a la residencia a ducharnos y merendar (cenar). Poco a poco nos conocemos.

Vamos estando aprendidos, como dice Elvira :)

Jueves 14 de mayo

Dicen por el valle que nuestra casa está encantada, porque lo cierto es que hace tiempo que no vive nadie. La primera noche fue durilla por la tormenta y ayer oíamos bastantes animales y viento, nos dio miedo pero después agotados por el cansancio nos dormimos.

Hemos hecho esta mañana un pequeño sahumerio, ya estamos más tranquilos. Vamos limpiando aunque tendremos que quedarnos un fin de semana y ponerlo todo a punto y más decoradito. Vamos haciendo nuestro el espacio y avisando a los moradores antiguos que hemos llegado.

Estamos empezando a observar y a hablar con el equipo para ver dónde podemos ser más útiles apoyando. Todo son facilidades y nos gusta el trabajo en la residencia. Debemos hacer cosas que queden, aprender mucho del entorno, y no imponernos. Trabajando en equipo confiamos en que todo vaya saliendo y en poder aportar nuestro granito, potencial y en lo que creemos. Patricio y Anais se vinieron de la ciudad para ayudar al proyecto de educación rural, y así mucha gente que está acá con miles de dificultades. La verdad es que nos gusta el espacio: aulas de madera, la cancha que usan también por la tarde en la residencia, tanto verde y los gallos y gallinas paseando por el colegio...Es una escuela que intenta integrarse en las comunidades: comuna del Sade, Santa Rosa o Los Laureles (necesitamos laurel para el armario, tenemos que pedir).

Tenemos que darnos un paseo largo para llegar, o ir en moto o en ranchera. Nos falta ir a conocer la comunidad, en estos días lo haremos, al menos unos paseos.

La palma africana se come hoy todo el antiguo bosque subtropical del que quedan pocos ejemplos, como un solemne árbol respetado al lado de nuestra casa, que es maderero. Antiguamente se explotaba más la madera que la palma, la carpintería lo está recuperando. Pronto iremos tambiéna conocer la finca.

Una naturaleza que nos invita a repensar quiénes somos en este ecosistema y en nuestra vida.

Viernes 15 de mayo

Un día muy especial para dos madrileños soñadores que acampan todavía continuamente en las plazas, buscando en cada lugar el concepto de plaza.

Hoy hemos hecho antropología del transporte. Cómo viajar del Sade a Santo Domingo (4 horas): ranchera (la cogemos a las 8 de la mañana), llegamos a Quinindé tras cruzar el río con gabarra, y a las 11 cogemos un autobús a Santo Domingo en Quinindé que llega a las 13 h. Suben miles de comerciantes ambulantes en este trayecto, incluso dos actores que se ríen del acento español de Jaime: venden de todo. Venden papas, panes, cocadas, y hasta gallina!! Clara está tan cansada que se duerme. A la llegada almorzamos con toda la gente de la oficina que está muy interesada en saber que estamos bien.

Hablamos mucho los cuatro voluntarios españoles, viviendo en este rincón del planeta tan hermoso y sorprendente cada día.

En ello estamos, creciendo día a día.

Jaime y Clara




La gabarra

La ranchera o chivita



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